Manifiesto Nadieista para la segunda venida de nuestra señora Anarquía_Daniel Sierra

I.

Lo primero que tiene que saber cualquier Nadieista es que el nadie es un sujeto descualquierizado que entendió el valor de la ninguneidad.

El Nadie se dio cuenta que en el mundo hay siete mil trescientos cincuenta millones de personas y que un individuo más o un individuo menos no hace la diferencia.

El Nadie se dio cuenta que la única posibilidad de la vida es la muerte y que solo falta estar vivo para morir, por eso el nadie vive, vive mucho todos los días.

El Nadie entiende que su vida es tan importante como la del resto y no se cree único en ningún sentido.

El Nadie entiende que lo único que nos hace iguales es que todos somos diferentes y que lo mejor que puede hacer cada individuo es reafirmarse dentro de la diferencia.

El Nadie es Indígena, es Afro, es Asiático, es Americano, es Latinoamericano, es Europeo, es LGBTIQ.

El Nadie habita tranquilamente sus contradicciones.

El Nadie no cree, ni practica el machismo, ni el feminismo. El Nadie es hombre y mujer al mismo tiempo.

El Nadie a veces se pone los zapatos del otro. El Nadie cree en el poder de lo TRANS.

El Nadie se entiende a sí mismo como parte de la historia y las particularidades del país, la hora y la fecha en que nació.

El Nadie es un sujeto preocupado por la historia y desinteresado de las ideologías. El Nadie entendió que las ideologías no explican el mundo.

El Nadie quiere pelar a todos los dictadores.

El Nadie entendió que no se trata de cambiar el mundo, sino de cambiar la historia. El Nadie rechaza la barbarie y la esclavitud.

El Nadie dejó de ser un cyborg para convertirse en un humano de carne y hueso. El Nadie sabe que la razón no nos hizo superiores.

El Nadie ama a la naturaleza y a los animales por igual. El Nadie ya no pertenece a ningún ismo.

El Nadie cree en las formas y las respeta, también las irrespeta.

El Nadie sabe que la Verdad no existe, que existen múltiples verdades. Al Nadie le gustan los mitos.

El Nadie no defiende el anarquismo como los comunistas defienden al comunismo, ni cómo los capitalistas defienden el capitalismo.

El Nadie es políticamente incorrecto cuando todos son correctos y correcto cuando todos son políticamente incorrectos.

El Nadie valora su soledad más que Rilke, Nietzsche y Schopenhauer. El Nadie entiende la vitalidad del existencialismo.

El Nadie no cree en dogmas, ni en gente dogmática. El Nadie es ambidiestro, tirando a ZURDO.

El Nadie cree en lo que crea y crea lo que quiere.

El Nadie cree en todas las religiones, pero descree de todas. El Nadie hace fogatas con los libros de autosuperación.

El Nadie crea su forma de vivir la espiritualidad, camina por el cielo, por la tierra y en ocasiones por el infierno.

El Nadie se manifiesta de manera vital en contra de la muerte.

El Nadie desconfía del conocimiento científico, pero no lo niega ni lo justifica.

II.

El Nadie sabe que todos los días son para aprender algo nuevo. El Nadie sabe que todos, absolutamente todos, son maestros.

El Nadie no juzga a Nadie, por credo, raza o sexualidad. Ni por ningún motivo. El Nadie valora todo tipo de manifestaciones artísticas así no las entienda.

El Nadie busca la literatura que más le convenga y la que menos también. El Nadie es un tejido de raíces y de culturas.

El Nadie sabe que para cambiar la historia hay que escuchar TODAS las historias. El Nadie cree en el poder de la palabra y la respeta por encima de todas las cosas. El Nadie sabe que en la partícula se puede ver el todo.

El Nadie valora la importancia del cinismo y los cínicos dentro de la sociedad.

El Nadie entiende la importancia de la comedia y la risa. Sabe que es más difícil hacer reír que hacer llorar.

El Nadie sabe que vive cuerdo en un mundo de locos y libre en un mundo de esclavos. El Nadie valora por igual el conocimiento escrito y la tradición oral.

El Nadie sabe que todo lo complejo puede ser simplificado para explicarle a un niño o a un anciano.

El Nadie busca desinstitucionalizar la existencia a cada minuto, sabe lo importante que es robarle el tiempo al capitalismo.

El Nadie hace lo que le toca para poder hacer lo que le apasiona. El Nadie sabe que la tecnología y el dinero alienan.

El Nadie experimenta otros estados de conciencia. Al Nadie le gustan las plantas y los hongos.

El Nadie, nunca, por ningún motivo, intenta hacer las veces de mesías e intentar salvar el mundo.

El Nadie vive del Delirio.

El Nadie sabe que la esquizofrenia es producto del capitalismo. El Nadie sabe que la enfermedad es producto del capitalismo. El Nadie sabe que la ansiedad es producto del capitalismo.

El Nadie se preocupa por conservar, proteger, generar y regenerar la energía todos los días. El Nadie sabe que está enfermo y que todos lo están.

El Nadie hace de su cuerpo un lienzo y de su mente un templo.

El Nadie entiende que todo lo que está vivo sana, lo único que no sana es la muerte. El Nadie ama todo lo que está vivo.

El Nadie es un cazador de experiencias estéticas y místicas.

El Nadie sabe que no será el mismo hoy, mañana, ni pasado mañana, por eso vive su presente. El Nadie busca la autogestión a diario, pero es consciente de las relaciones contractuales que maneja el capitalismo.

El Nadie cree en la abundancia y la atrae.

El Nadie sabe que el amor es la fuerza más poderosa de todas. El Nadie cree en la medicina alternativa.

El Nadie se ejercita a diario, porque no tiene para pagar el sistema de salud.

El Nadie respeta y establece una relación de conocimiento con todas las formas vivas, pero en especial con el agua, el fuego, el aire y la tierra.

El Nadie cree en el horóscopo y el kin maya.

El Nadie no cree en los grandes relatos, cree en la necesidad de narrar los pequeños. El Nadie cree en los marginales, los impresentables y los anormales.

El Nadie es un tipo de rockola.

El Nadie apoya todas las manifestaciones populares

III.

El Nadie es un ser fragmentado. Es niño, adulto y anciano. El Nadie respeta y admira a los ancianos.

Al Nadie le obsesiona la memoria, el recuerdo y la huella. El Nadie cree en la poesía como estética de la existencia. El Nadie transforma su Arte poética a diario.

El Nadie sabe que el trabajo del arte es crear nuevas sensaciones todo el tiempo, a partir de los mismos temas.

El Nadie cree en el poder de la Artesanía.

El Nadie es un plagiador en serie hasta que encuentra su propia voz.

El Nadie busca la naturaleza, así esté en la ciudad. El Nadie busca la ciudad, así esté en la naturaleza.

El Nadie es un intérprete de lo que no tiene voz. El Nadie es un intérprete del silencio.

El Nadie baila. O lo intenta. El Nadie canta. O lo intenta.

El Nadie cree en el Realismo delirante. El Nadie hace todo con el corazón.

El Nadie cree en el poliamor verdadero.

El Nadie no juzga ninguna forma de amor.

El Nadie nunca busca la superioridad moral por ningún motivo. El Nadie cree en los que comen carne, y en los que no también. Al Nadie le cae mal la humanidad, pero no le importa.

El Nadie entiende el absurdo y lo respeta.

Al Nadie le gustan las personas curvas, y huye de la peste de las personas rectas.

El Nadie escribe la poesía que se le da la gana, siempre y cuando respete el manifiesto. El Nadie cree en la vieja consigna del anarquismo “Hágalo Usted Mismo”.

El Nadie estudia y aprende cualquier tipo de conocimiento por Youtube. El Nadie tiene suscripción a la biblioteca pública.

El Nadie se guía por la consigna “gratis hasta un balín”.

El Nadie tiene un celular “Flecha” o de esos que no son inteligentes. El Nadie evita el narcisismo en las redes sociales.

El Nadie aprende de sus errores. Al Nadie le gustan los fanzines. El Nadie usa bicicleta

El Nadie busca ser fiel a este manifiesto todos los días y lidia con las contradicciones que éste pueda tener.

El Nadie es moderno, posmoderno, clásico, antiguo y contemporáneo.

El Nadie es un animal. El que quiera. Puede ser un gato, un león, un colibrí o un águila. Todos somos Nadie. Todos somos el otro, ya lo dijo Rimbaud.