Melancolía de vivir en estos tiempos_ Daniela Patiño Monroy

Sé lo que es ser melancólico. Es como vivir con un poeta maldito susurrándote al oído constantemente, haciéndote pensar sobre la vida, la existencia, la muerte. Es ese amigo que te lleva al extremo cada fin de semana, pero que te abandona el domingo cuando te deprimes al darte cuenta de que de la noche no quedó sino el olor a cigarrillo en tu ropa. Pero no dejas a ese amigo porque te hace vivir, sí. Aún más... te hace crecer, te enseña todo el tiempo. Te hace ser consciente de la fuerza y la fragilidad que te hace humana. A veces te empodera. Otras veces simplemente te doblega.

Pero te hace pensar. Y cuando Melancolía está presente todo se siente con una profundidad oceánica. Tu alma se convierte en una gran herida, y todo lo que llega es sal. Te arde la vida, el tiempo. Y piensas en todo. Te sientes herida, pero también sientes que hieres. Pides perdón aun cuando no es necesario. Te sientes vacía aun cuando estás rodeada de gente. No ves el futuro, aunque tengas artistas que lo pinten por ti... Solo para darte ánimo, porque sabes que tu futuro solo puede estar en tus manos. Pero no lo ves. 

Ese futuro incierto, lejano, doloroso. Ese futuro se extrapola a tu entorno. La cosa es que cuando estás con Melancolía te vuelves más consciente, sientes más. Si lees un poema, lo lloras. Si ves una película, te identificas... te duele. Si te sale algo mal, ni hablar. Si ves a alguien sufriendo, lloras, sufres también. Te vuelves más empática -al menos en mi caso es así-. Por eso duele tanto vivir en estos tiempos.

Tiempos violentos. Tiempos vacíos. Tiempos fugaces. Tiempos hipócritas. Tiempos confusos. Tiempos sin ideología. Tiempos extremos. Tiempos en los que no hay en qué creer. 

Caminas una noche y ves lo fácil que es abusar de una chica. "Se vistió muy destapada y lo provocó...". Te sientes herida. Llegas a contarlo en tu hogar "Usted qué hacía ahí dando papaya". Lo publicas en una red social, ¿Y qué pueden hacer los demás con tu publicación? Te frustras. Te frustras más cuando notas tu dependencia a lo digital. Duermes... A penas concilias el sueño. Te despiertas cada hora. 8am. Sientes que no logras levantarte. Te levantan. Lloras en el momento. Sientes que el chico que te gusta te falló. Es que esperas mucho de la gente... Te sientes atacada. Quieres atacar, pero sabes que no tiene sentido. Lo dejas.

La diosa volcánica en Hawái reclamando su tierra. La gente desplazándose y buscando refugio. Luego bombardeos, inocentes, víctimas. Todos corriendo. El miedo al "otro" se revela violentamente en tiroteos y asesinatos oficiales -y no oficiales-. 

En tu país. Más violencia. Lo amas, pero tienes miedo. La incertidumbre. Aclaman el fin de una guerra... pero sabes bien que no es así. Te disparan discursos de odio de todas partes. Crees en un candidato, pero no quieres desprestigiar a los otros. Eso es debilidad, dicen. Crees en la utopía... que no eres práctica. Quizás tengan razón. Ves las encuestas presidenciales, sientes tristeza. 

Hoy... recordación de mayo del 68. Dicen que fue fallido. Sí, lo fue. Te preguntas si las revoluciones a venir también lo serán. Te arde la vida. Te frustras. Eres consciente de que el sistema se adapta a todo. Incluso a tu melancolía. Te cuestionas tus creencias... Te cuestionas si estás actuando bien. Ya no sabes en qué crees, ni quién eres. No hay ideología, ¿O la hay? En todo caso, lo que hay es violencia. Violencia discursiva. Violencia física. Violencia religiosa. Violencia metafísica. Violencia verbal. Violencia. 

Lees un libro sobre violencia. Te arde la vida. Eres consciente de que es tu entorno. Y como estás con Melancolía, lo sientes más. No puedes vivir distrayéndote porque se trata de tu entorno. Y tu entorno pierde el sentido, ya no es un lugar seguro. Es violento. Y si tu entorno ya no es seguro, no encuentras dónde esconderte de Melancolía. Quieres demasiado a la gente, a sus formas... Pero te arde, porque hoy no confías. Hoy son muy violentos. Hoy te hieren. 

Te frustras en este entorno. Te arde la vida. Quieres cambiar el entorno, pero no sabes cómo. Quieres cambiarte a ti, pero no sabes cómo. Quieres sentirte parte de algo, pero el entorno está vacío. La vida, la política, la razón... Vacía. Quieres escaparte, pero sabes que en cualquier país la historia será la misma. La misma violencia, disfrazada de un discurso algo diferente.

Entonces piérdete pues, en una película, en un libro. Lo haces. Acto seguido, reflexión sobre tu entorno. ¿Qué pasa? Sigue vacío. No te sientes parte. Intentas encajar. No lo logras, es demasiado inseguro para ti.

Esta es tu catarsis. 

Escribir para ordenar tus pensamientos cuando estás con ella, con Melancolía. Melancolía de todo. Pero, sobre todo, de no ver un futuro en tu país, ni en el continente, ni en el mundo entero. No lo ves. 

Quieres hacerle saber a alguien que te duele tu entorno. Que no encuentras refugio. Que en este contexto te quedas sola. Que este preciso momento, heroico y oportuno para algunos, no es el adecuado para una persona que siente tanto por los demás. 

Te arde la vida. Y, sobre todo, te arde la humanidad... Porque para ti, se está esfumando como se esfuma el sentido de tu vida en este entorno tan soberbio.